Bhagaván: El Yoga (unión) es necesario para quien está en el estado de viyoga
(separación). Pero realmente hay Uno solo. Si usted realiza al Yo (Atman), no
habrá diferencia.
P.: ¿Hay alguna eficacia en bañarse en el Ganges?
B.: El Ganges está dentro de usted. Báñese en este Ganges; no le hará temblar
de frío.
P.: ¿Hemos de leer a veces el Bhagavad Gita?
B.: Siempre.
P.: ¿Podemos leer la Biblia?
B.: La Biblia y el Gita son lo mismo.
P.: La Biblia enseña que el hombre nace en el pecado.
B.: El hombre es el pecado. No hay sensación de ser hombre en el Sueño
profundo. El pensamiento del cuerpo produce la idea del pecado. El nacimiento
del pensamiento mismo es el pecado.
P.: La Biblia dice que el alma humana puede perderse.
B.: El pensamiento del "yo" es el ego y eso se pierde. El
"yo" real es "Yo soy el que soy".
P.: Hay un breve relato de las experiencias espirituales de Santa Teresa, en el
número de marzo del Prabudha Bharata. Ella era devota de una imagen de la
Virgen que cobró vida ante su vista y estuvo arrobada. ¿Esto es lo mismo que
sakti pada?
B.: La imagen que cobró vida indica la hondura de la meditación (dhyana bala).
El sakti pada prepara la mente para la introversión. Hay un proceso de
concentración de la mente sobre la propia sombra que oportunamente cobra vida y
responde a las preguntas que se le formulan. Esto se debe a la fuerza de la
mente o a la hondura de la meditación. Lo que es externo es también
transitorio. Tales fenómenos pueden producir júbilo por un lapso, pero el
resultado no es la paz inmanente (shanti). Eso sólo se obtiene mediante
eliminación de avidya (la ignorancia)
P.: ¿No podemos ver a Dios en forma concreta?
B.: Sí, Dios se ve en la mente. Puede verse una forma concreta pero, sin
embargo, eso es sólo en la mente del devoto. La forma y la apariencia en que
Dios se manifiesta son determinadas por la mente del devoto. Pero esa no es la
última experiencia. En ello hay un sentido de dualidad. Es como un sueño o una
visión. Después que Dios es percibido, empieza la indagación del Yo y eso
conduce a la Realización del Yo. La indagación del Yo es la ruta última.
P.: ¿Cuál es la mejor de todas las religiones? ¿Cuál es el método de Bhagaván?
B.: Todos los métodos y religiones son los mismos.
P.: Pero para alcanzar la liberación enséñanse diferentes métodos.
B.: ¿Por qué no ha de ser liberado usted? ¿Por qué no ha de permanecer como es
usted ahora?
P.: Quiero librarme del dolor. Se dice que librarse del dolor es liberación.
Eso es lo que enseñan todas las religiones. ¿Pero cuál es el método?
B.: Vuelva por el camino por donde vino.
P.: ¿De dónde vine yo?
B.: Eso es precisamente lo que usted tiene que averiguar. ¿Estas preguntas
surgieron cuando usted estaba dormido? Y sin embargo usted entonces existía.
¿No era usted la misma persona?
P.: Sí, yo existía en el sueño. También la mente. Pero los sentidos se
fundieron de tal modo que yo no podía hablar.
B.: ¿Usted es el individuo? ¿Usted es la mente? ¿La mente se anunció a usted
cuando usted estaba dormido?
P.. No. Pero las autoridades dicen que la individualidad es diferente de Dios.
B.: No se preocupe por Dios; hable por usted.
P.: ¿Qué sobre mi? ¿Quién soy yo?
B.: Eso es precisamente lo que usted tiene que averiguar. Entonces lo sabrá
todo. Si no lo hace, entonces habrá tiempo bastante para preguntar.
P: Cuando me despierto, veo al mundo, y no estoy para nada cambiado.
B.: Pero usted no sabe esto cuando está dormido. Y sin embargo usted existe en
ambos estados. ¿Quién ha cambiado ahora? ¿Su naturaleza ha de cambiar o ha de
permanecer inmutable?
P.: ¿Cuál es la prueba?
B.: ¿Necesita uno la prueba de su propio ser? Sólo permanezca consciente de
usted y todo lo demás se sabrá.
P.: ¿Por qué entonces los dualistas y los no-dualistas disputan entre ellos?
B.: Si cada uno atendiese sus asuntos (de buscar la Realización), no habría
disputa.
P.: ¿La experiencia del estado supremo es la misma para todos, o hay alguna
diferencia?
B.: El estado supremo es el mismo y la experiencia es la misma.
P.: Pero encuentro alguna diferencia en la interpretación dada sobre la verdad
Suprema.
B.: Las interpretaciones se hacen con la mente. Las mentes son diferentes, de
modo que las interpretaciones también difieren.
P.: Quiere decir que los videntes se expresan de modos diferentes.
B.: Sus modos de expresión pueden diferir según la naturaleza de los videntes
para cuya guía se proponen.
P.: Uno habla en términos de Cristianismo, otro en términos de Islamismo, un
tercero en términos de Budismo, etc. ¿Esto se debe a su educación?
B.: Cualquiera sea la educación de ellos, su experiencia es la misma. Sólo
difieren los modos de expresión, según las circunstancias.
P.: Diferentes maestros establecieron diferentes escuelas y proclamaron
diferentes verdades y así confundieron a la gente. ¿Por qué?
B.: Todos enseñaron la misma verdad pero desde diferentes puntos de vista.
Tales diferencias fueron necesarias para satisfacer las necesidades de
diferentes mentalidades constituidas diversamente, pero todas revelan la misma
verdad.
P.: Puesto que recomendaron senderos diferentes, ¿cuál es el que hay que
seguir?
B.: Usted habla de senderos como si estuviera en alguna parte y el Atman en
otra y usted tuviera que ir a alcanzarle. Pero de hecho el Atman está aquí y
ahora, y usted es él siempre. Es como estar aquí y preguntar a la gente el
camino hacia el Ramanasramam y luego quejarse de que cada uno muestra un
sendero diferente y pregunta cuál habrá que seguir.
P.: ¿Por qué las religiones hablan de dioses, cielo, infierno, etcétera?
B.: Sólo para hacer comprender a la gente que se iguala con este mundo y que
sólo el Atman es real. Las religiones son según el punto de vista del buscador.
(Tome el Bhagavad Gita, por ejemplo; cuando Arjuna dijo que no lucharía contra
sus parientes y mayores, a fin de matarlos y ganar el reino, Sri Krishna dijo:
"No es que éstos, tú o yo, no estuviéramos antes, no estemos ahora, ni
estemos después. Ninguno nació, ninguno murió, ni será así después",
etcétera. Después, al desarrollar el tema y declarar que El había dado la misma
instrucción al Sol, a través de él a Ikshvaku, etc., Arjuna planteó la duda:
"¿Cómo puede ser eso? Tú naciste hace unos pocos años. Ellos vivieron hace
edades." Entonces, Sri Krishna, entendiendo el punto de vista de Arjuna,
dijo: "Sí, ha habido muchas encarnaciones de mí y de ti; yo las conozco
todas, pero tú no.") Tales afirmaciones parecen contradictorias, pero
ambas son correctas según el punto de vista de quien interroga. Cristo también
declaró que El existía incluso antes de Abraham.
P.: ¿Cuál es la finalidad de tales descripciones en la religión?
B.: Sólo para establecer la realidad del Atman.
P.: Bhagaván siempre habla desde el punto de vista supremo.
B.: (sonriendo): La gente no entenderá la verdad desnuda y simple: la verdad de
todos los días, la experiencia siempre presente y eterna. Esa es la verdad del
Yo. ¿Hay alguien no consciente del (Yo) Atman? Empero, ni siquiera gustan oír
de él, mientras que ansían saber qué hay más allá: cielo e infierno y
renacimiento. Porque aman el misterio y no la verdad lisa y llana, las
religiones los miman, sólo para traerlos, al final, en torno del Atman. Además,
por mucho que usted vague, deberá regresar, en última instancia, al Atman, de
modo que ¿por qué no morar en el Atman aquí y ahora?
Todas las escrituras tienden solamente a hacer que el hombre recorra otra vez
sus pasos hasta su fuente original. No necesita adquirir nada nuevo. Sólo tiene
que renunciar a las ideas falsas y a las adherencias inútiles. Sin embargo, en
vez de hacer esto, trata de captar algo extraño y misterioso porque cree que su
felicidad está en otra parte. Ese es el error. Todas las escrituras sin
excepción proclaman que, para alcanzar la salvación, ha de someterse la mente.
Y una vez que } uno sabe que el control de la mente es su aspiración final, es
fútil efectuar un estudio interminable de aquellas. Lo que se necesita para tal
control es indagación real en uno mismo mediante la Indagación del Atman:
"¿Quién soy yo?" ¿Cómo puede esta indagación en la búsqueda del Yo,
formularse por medio de un estudio de las Escrituras?
Uno ha de realizar el Yo mediante el Ojo de la Sabiduría. ¿Rama necesita un
espejo para reconocerse como Rama? Aquello a lo cual el "yo" se
refiere está dentro de las cinco envolturas, mientras las Escrituras están
fuera de ellas. Por tanto, es fútil buscar por medio del estudio de las
escrituras; El Atman ha de ser realizado rechazando simplemente incluso las
cinco envolturas.
Indagar sobre Quién es el Yo que está en la esclavitud y conocer sólo la propia
naturaleza real es la Liberación. Mantener la mente vuelta constantemente hacia
dentro y morar así en el Atman es sólo Atmavichara (indagación del Yo),
mientras dhyana (meditación), consiste en la contemplación ferviente del Atman
como Sat-Chit-Ananda (Ser-Consciencia-Beatitud). En verdad en algún momento,
uno tendrá que olvidar todo lo que ha aprendido.
El Hombre Realizado avanza como Aquello a lo cual se refieren todos los
atributos enumerados por las Escrituras. Por tanto, para él, estos textos
sagrados no son de ninguna utilidad.
FUENTE:
Extracto de: THE TEACHINGS OF RAMANA MAHARSHI IN HIS OWN WORDS
Sri Ramanasramam, 1962; Rider, Londres, 1971, 1975.
Trad. esp.: LAS ENSEÑANZAS DE BHAGAVAN SRI RAMANA MAHARSHI, ARTHUR OSBORNE, Kier, Buenos Aires, 1978
Sri
Ramana tenía poco o ningún interés sobre el lado
teórico de la espiritualidad. Su meta principal era tratar de llevar a las
personas a una conciencia del Ser y para lograrlo insistía en que la práctica
era más importante que la especulación. Disuadía a los que hacían preguntas
teóricas, ya sea manteniéndose en silencio o induciendo al interrogador a que
buscara la fuente del "yo" que formulaba la pregunta. Ocasionalmente
aceptaba hablar y daba exposiciones detalladas sobre diversos aspectos de la
filosofía, pero si sus interrogadores insistían demasiado con preguntas, o si
la conversación tendía a un intelectualismo estéril, cambiaba de tema y dirigía
la atención de la audiencia hacia asuntos más prácticos.
Muchas de las
conversaciones de tipo filosófico se centraban alrededor del tema de la
naturaleza y origen del mundo físico, dado que se conocía que Sri
Ramana tenía puntos de vista que eran totalmente diferentes
a los conceptos comunes de concebir el mundo. Así como con otros temas,
adecuaba sus respuestas para adaptarlas a los distintos niveles de compresión
de sus oyentes, pero aún así, casi todas las ideas eran refutaciones radicales
de los conceptos sobre la realidad física que tiene la mayoría de la gente.
Sri
Ramana adoptaba tres puntos de vista diferentes cuando
hablaba sobre la naturaleza del mundo físico. Utilizaba cada uno de ellos en
distintas ocasiones pero es claro, tomando en cuenta sus comentarios generales
sobre el tema, que sólo consideraba a las dos primeras teorías que se describen
a continuación como útiles o verdaderas.
"Ajata vada" (la teoría de la no-causalidad). Esta es una antigua
doctrina hindú que afirma que la creación del mundo nunca ha ocurrido. Es
una negación total de toda causalidad en el mundo físico. Sri Ramana apoyaba
este punto de vista al decir que el jñani (el
que tiene el conocimiento metafísico) experimenta que nada ha llegado a
existir o dejar de ser porque sólo existe el Ser como una única realidad
inmutable. Es un corolario de esta teoría que el tiempo, el espacio, la
causa y el efecto, todos componentes esenciales de las teorías sobre la
creación, sólo existen en la mente de los ajñanis(los que no tienen el conocimiento metafísico)
y que la experiencia del Ser revela su inexistencia.
Esta teoría no es una negación de la realidad del mundo, sino meramente
del proceso creativo del cual ha surgido. Hablado por experiencia propia, Sri Ramana decía que
el jñanies consciente de que el
mundo es real, pero no como una unión de materia y energía interactuando
entre sí, sino como una aparición sin causa en el Ser. Daba mayores
detalles diciendo que el sustrato o naturaleza verdadera de esta aparición
es idéntica con la realidad del Ser, y participa necesariamente de esa
realidad. Es decir, para el jñaniel mundo no es real simplemente porque aparece, sino solamente porque
la verdadera naturaleza de la aparición es inseparable del Ser.
El ajñani, por otro lado, no es
consciente de la naturaleza unitaria y fuente del mundo, y como
consecuencia, su mente construye un mundo ilusorio de objetos
interrelacionados, que es una interpretación errónea de las impresiones
sensoriales que está recibiendo. Sri Ramana subrayaba que este punto de vista sobre el
mundo no tiene mayor realidad que un sueño, dado que sobrepone una
creación mental sobe la realidad del Ser. En resumen, decía que las
diferencias entre los puntos de vista de un jñani y un ajñani son que el mundo no es real si es percibido por la mente como un
conjunto de objetos distintos y es real cuando se experimenta directamente
como una apariencia sobre el Ser.
"Drishti-srishti vada". Si los interrogadores encontraban la idea de ajatao
la no-causalidad, casi imposible de asimilar, les enseñaba que el mundo
llega a existir simultáneamente con la aparición del "pensamiento-yo"
y deja de existir cuando el "pensamiento-yo" está
ausente. Esta teoría se conoce como dristi-srshti o bien, la creación simultánea y dice, en
efecto, que el mundo aparece para un ajñani como producto de lamente que lo percibe y
cuando la mente no está, deja de existir. La teoría es verdad en el
sentido de que la mente crea un mundo imaginario para sí misma pero desde
el punto de vista del Ser, un "yo" imaginario que crea un mundo
imaginario realmente no es una creación y por lo tanto la doctrina de ajata no llega a ser subvertida.
Aunque Sri Ramana algunas veces dijo que drishtri-srishti no era la verdad
absoluta sobe la creación, decía a sus seguidores que la aceptaran como
una hipótesis manejable. Lo justificaba diciendo que si uno piensa
consistentemente que el mundo es una creación irreal de la mente, entonces
perderá toda atracción y será más fácil mantener una conciencia sin
distracción sobre el "pensamiento-yo".
"Srishti-drishti vada" (la creación gradual). Esta es la teoría comúnmente
aceptada que sostiene que el mundo es una realidad objetiva, gobernada por
leyes de causa y efecto, que emanan de un acto único de creación. Esta
teoría incluye virtualmente todas las ideas occidentales sobre el tema,
desde la "primera explosión" hasta la narración bíblica en el
Génesis. Sri Ramana aludía a las teorías de este tipo sólo cuando estaba hablando con
interrogadores que no podían aceptar las implicaciones de las teorías de ajata y Drishti-srishti. Aún así, usualmente subrayaba que las teorías de creación gradual no
debería ser tomadas en serio, dado que solo se habían formulado para
satisfacer la curiosidad intelectual.
Literalmente drshti-srishti quiere decir que el mundo sólo existe cuando se percibe,
mientras que srishti-drishti significa que el mundo existió antes de que alguien hubiera tenido
una percepción de él. Aunque la primera teoría suena perversa, Sri Ramana insistía
en que los buscadores serios podían estar satisfechos con ella, por un
lado porque es una aproximación cercana a la realidad y por otro, porque
es la actitud de mayor beneficio que uno puede adoptar si realmente existe
un interés serio sobre la realización del Ser.
Krishnamurti El Mesías que Renunció al Cargo
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Krishnamurti, una de las grandes luces espirituales de este siglo, no aceptó ser tratado como un Maestro ni como una autoridad, y renunció a aceptar otra acción que no fuera la transformación espiritual de cada persona, sin sujeción a tradiciones ni a cambios preestablecidos. Esta actitud marca, tal vez, su sello más característico.
Al sumergirnos en su vida, surge la tentación de pensar que este rechazo a la autoridad y a los caminos establecidos está determinado por su propia historia personal. Pero ¿Quién se atreverá a asegurar que sea así, y no la verdadera condición para un crecimiento espiritual real?.
Krishnamurti pudo haber tenido la vida normal de un joven indio de familia pobre, pero el "azar" lo puso en el camino de la sociedad Teosófica, la que declaró al mundo que él era el mesías esperado para esta nueva era. Sin embargo, luego de algunos años de cumplir con tal "investimiento", vive un proceso de despertar espiritual que lo lleva a desvincularse de la institucionalidad Teosófica.
Inició así un nuevo camino que lo llevó a un liderazgo espiritual de proyección mundial, libre de cualquier atadura, y con la convicción de que el camino espiritual es también la vía hacia la libertad.
¿Qué pensar de un joven que a sus 18 años decide comenzar a escribir su autobiografía, y llamarla Cincuenta años de mi vida, argumentando que 32 años después será, sin duda, alguien digno para publicarla?.
Pues eso hizo Krishnamurti en 1913.
El plazo de 50 años se cumplía en 1945, coincidiendo llamativamente con el final de la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué circunstancias habían marcado la vida de este joven indio para que su proyecto literario no se tratara sólo de un simple acto de megalomanía juvenil? Recorramos sus primeros años de vida para intentar encontrar una respuesta.
El nombre del dios pastor
Un 12 de mayo de 1895 nace Jiddu Krishnamurti, en Madanpalle, al sur de la India. Su condición de octavo hijo, tal como lo fue Krishna, el dios pastor, sustenta su nombre. Su padre –Jiddu Naraniah– un funcionario público de jerarquía menor, develó su vocación de espiritual al incorporarse en 1882 a la Sociedad Teosófica. Su madre –Sanjeevamma– era considerada psíquica, y aseguraba que experimentaba visiones y veía los colores del aura en las personas. Ella se entregó con gran dedicación a su hijo –marcado por una débil salud, y con frecuentes ataques de malaria–; Pasaba tardes enteras leyéndole escrituras sagradas hindúes, y hablándole de Krishna, del Karma y de la reencarnación. En algunas ocasiones, ella aseguraba que veía en el jardín a una hija que había muerto, y le preguntaba si él la veía.
Quizá esta relación cotidiana con el más allá ayudó a este muchacho a enfrentar el terrible dolor que le produjo la muerte de su madre, poco después de haber cumplido diez años, en 1905.
En el colegio, Krishnamurti desarrollo una falta de interés en los estudios y una actitud de permanente "mirar las nubes", que lleva a sus profesores a pensar que tenia un retardo mental. Poco después, la familia debió enfrentar la jubilación del padre, quien quedó con una pensión que no alcanzaba para mantener a sus hijos. En ese momento, como un llamado del destino, decidió solicitar trabajo en una sede de la Sociedad Teosófica, ubicada en Adyar. Annie Besant, cabeza de la entidad, accedió ante su incansable insistencia.
La Sociedad había sido fundada por madame Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891), una rusa que vivió en el Tíbet, en contacto con los Maestros de la Hermandad Oculta. Tras conocer más tarde al coronel Henry Steel Olcott, un investigador psíquico de los EE.UU., fundan esta organización y le definen la misión de estudiar la antigua sabiduría y la exploración de los misterios de la naturaleza y los poderes latentes del hombre.
El momento de aparición de la Sociedad coincide con un periodo en el que había adquirido gran fuerza, en círculos vinculados con las tradiciones esotéricas, el planteamiento de la venida de un nuevo mesías o instructor del mundo. Mme. Blavatsky postuló entonces para la Sociedad el propósito de preparar su advenimiento.
En 1907, después de la muerte del coronel Olcott, Annie Besant se convirtió en la presidenta de la Sociedad. Su decisión de reincorporar a un cargo de responsabilidad a Charles Webster Leadbeater (1847-1934), un ex clérigo anglicano con reputados poderes de clarividencia, resultaría trascendente para la vida de Krishnamurti.
El mismo declarará después que "llevaba la existencia usual de un joven indio corriente, hasta que llegué a Adyar en 1908". Mientras su padre trabajaba para la Sociedad, él asistía a un colegio distante, y por las tardes jugaba con sus hermanos junto a un río, cerca de la sede.
Allí, Leadbeater lo "descubrió", y comenzó a sostener que el joven tenía un "aura singular que no contenía egoísmo alguno", entre otros atributos, declarando que sería un gran maestro espiritual y un excelente orador. Bajo este precepto solicitó al padre de Krishnamurti que accediera a que le muchacho y su hermano menor, Nitya, dejaran de asistir al colegio para ser instruidos por él.
Leadbeater aseguró también que las encarnaciones anteriores del muchacho revelan una "ordenación luminosa en sus vidas pasadas, de la que se desprendía que había sido discípulo del Buda".
Mrs. Besant se hizo eco en plenitud de las convicciones de Leadbeater, y fue aún más allá, asegurando que el Instructor del Mundo, el Bodhisattva Maitreya, se iba a manifestar a través del cuerpo de Krishnamurti.
Con el respaldo de Mrs. Besant, Leadbeater logró sacar a los hermanos de la casa paterna, y llevarlos a vivir en la elegante sede de la Sociedad Teosófica. Inmediatamente comenzaron a construir un muro protector alrededor del joven futuro mesías, para cuidarlo e instruirlo. Así fue integrándose a las practicas espirituales que allí se realizaban, y muy pronto otorgó a Mrs. Besant el título de madre.
Sin embargo, comenzó a surgir una fuerte critica que atribuía a la Sociedad "hacer negocio del mesías". Para comprender esto se debe tener en cuenta que el financiamiento de la Sociedad dependía de aportes y donaciones de sus miembros y simpatizantes, reclutados muchas veces en círculos de la alta sociedad de países europeos y de Norteamérica, con los que se sostenían las actividades y compraban propiedades para el desarrollo de la misión institucional. Junto a estos rumores, muchos de sus propios miembros también se rebelaron ante la adoración que se había comenzado a rendir al pequeño hindú. Por si no bastara, había surgido un fuerte rumor que atribuía inclinaciones homosexuales a Leadbeater.
Cuando en 1911 Mrs. Besant decide llevar por primera vez a Krishnamurti a Inglaterra, su padre, receloso de los rumores, entabló un juicio para recuperar a sus hijos, el que finalmente perdió. Así, en medio de este poco edificante clima espiritual, el futuro mesías inició su peregrinaje por el gran mundo.
El mesías en sociedad
Quizá no estaba en los planes de nadie que este primer viaje se convirtiera en una estadía de diez años, prolongándose hasta 1921.
Podemos imaginar a este joven muchacho indio, consignado como el nuevo mesías, deambulando como huésped en las casas de adherentes y socios ricos de la Sociedad Teosófica. Lejos de su tierra, su familia y sus costumbres, enfrentado a la deslumbrante realidad del imperio británico. Asistía a las galas de sociedad, al teatro, y era el centro de la atención. A poco andar comenzó a comprar ropas caras, desarrolló gusto por los autos, y parecía haber olvidado completamente su destino espiritual.
Se consigna que cuando le preguntaron en una velada como sobrellevaba su misión de ser la encarnación de la deidad, él habría contestado riendo: "Yo diría que es una dura carga; lo que más me preocupa en estos momentos es quién va a ganar Wimbledon".
En definitiva, el devoto meditador y visionario de Adyar mostraba una actitud irónica bordeando en lo cínico, lejos de la elevación espiritual que se habría esperado de su rol.
Pero nadie conoce los caminos del destino, porque en 1922 le deparaba un gran vuelco. Ese año viaja junto a su hermano Nitya a Estados Unidos, hasta una propiedad de la organización ubicada cerca de Santa Bárbara, California. Allí "Krishnamurti iba a sumergirse en el intenso despertar espiritual que cambió el curso de su vida".
Este despertar espiritual es presenciado y testimoniado por Nitya, quien describe que su hermano padecía fuertes dolores, se desmayaba, llamaba en lengua nativa a su madre, pedía que lo llevaran al bosque de la India y hablaba de la presencia de seres poderosos. Nitya afirma que era evidente un vaciado de la conciencia de Krishnamurti, junto a momentos en que sentía una gran presencia.
"El 17 de agosto sentí un dolor agudo en la base de la nuca y tuve que reducir mi meditación a quince minutos. El dolor, en vez de mejorar como había esperado, empeoró. El clímax fue alcanzado el día 19. Yo no podía pensar, no era capaz de hacer nada, y mis amigos me obligaron a permanecer en cama. Luego quedé casi inconsciente, aunque me daba cuenta muy bien de lo que sucedía a mi alrededor. Volvía en mí diariamente cerca del mediodía. Ese primer día, mientras estaba en tal estado y más consciente de las cosas que me rodeaban, tuve la primera y más extraordinaria experiencia. Había un hombre reparando la carretera; ese hombre era yo mismo, yo era el pico que él sostenía, la piedra misma que él estaba rompiendo era parte de mí, la tierna hoja de hierba era mi propio ser y el árbol junto al hombre era yo. Casi podía sentir y pensar como el hombre que reparaba la carretera, podía sentir el viento pasando a través del árbol, y la pequeña hormiga sobre la hojita de pasto. Los pájaros, el polvo, y el mismo ruido eran parte de mí. Justo en ese momento pasaba un auto a cierta distancia; yo era el conductor, la maquina y las llantas. Conforme el auto se alejaba, yo también me alejaba de mí mismo. Yo estaba en todas las cosas o, más bien, todas las cosas estaban en mí, las inanimadas como las animadas, las montañas, el gusano y toda cosa viviente", describirá Krishnamurti más tarde.
Hacia el fin de sus terribles dolores, sostiene haber tenido visiones del Buda, de Maitreya y de otros maestros de la jerarquía oculta, según aseguraba Nitya en una carta a Annie Besant.
"El proceso de Krishna ha dado ahora un definitivo paso adelante. La otra noche (...) todos sentimos un gran embate de poder en la casa, (...) Krishna vio al Señor y al Maestro; pienso que también vio la Estrella brillando afuera esa noche, porque todos nosotros experimentamos una intensa sensación de reverente temor (...). Después Krishnamurti me dijo que la corriente comenzó como de costumbre en la base de su espina dorsal y alcanzó la base posterior de su cuello, luego una parte pasó al lado izquierdo y la otra al lado derecho de la cabeza, y por fin se encontraron ambas en la frente; Cuando se encontraron, desde su frente surgió una llama. Ese es el desnudo resumen de lo que ocurrió; ninguno de nosotros sabe lo que ello significa, pero el poder era tan inmenso esa noche, que parece señalar una etapa definitiva. Presumo que debe significar la apertura del tercer ojo."
Como futuro instructor del mundo mantenía una agenda de viajes a diferentes países, particularmente vinculada con convenciones de la Sociedad Teosófica. En estas actividades, se hacia acompañar por su hermano. Sin embargo, el destino no quería darle paz; el 13 de noviembre de 1925, en medio de una tempestad, sobrevino la muerte de Nitya.
Krishnamurti quedó destrozado; sollozaba, gemía y lloraba a gritos por su hermano. Con su madre muerta, exiliado de su padre y demás hermanos a quienes no había vuelto a ver, su pequeño Nitya había sido su única familia y su querido compañero.
Pero no era sólo esa la fuente de su desesperación. También había puesto la vida de su hermano en manos de los grandes maestros espirituales Maitreya y el Buda, ante quienes consideraba tener acceso directo a través de practicas esotéricas junto a Mrs. Besant y Mr. Leadbeater. Más aún, ellos mismos, que también afirmaban tener acceso a esos planos del espíritu, habían asignado a Nitya a un papel de acompañante en el trayecto del futuro mesías.
Todo esto hace desmoronar como un castillo de naipes sus creencias de acceso a las predicciones de sucesos futuros, y sobre el propio destino mesiánico que le había asignado la Sociedad Teosófica. Su fe en los maestros y en la jerarquía oculta experimenta en ese momento una revolución total.
La ruptura con la Sociedad Teosófica
A partir de ese momento, Krishnamurti inició un proceso de distanciamiento con la Sociedad, expresado en una actitud de independencia frente a sus jerarquías, y la adopción de un discurso y un mensaje más centrados en sí mismo.
En las convenciones, aunque Annie Besant estuviera presente, tomaba la iniciativa en las pláticas entregando su nueva comprensión. Comenzó entonces, imperceptiblemente, a expresar una desbordante alegría, y un sentimiento de unidad con el universo. Su nueva actitud molestó a la jerarquía de la Sociedad, la que comenzó a difundir que no era el Señor Maitreya quien estaba hablando a través de Krishnamurti, sino espíritus malignos.
Para sus más cercanos, se estaba manifestando un proceso de larga gestación, a través del cual su mente había ido dejando caer las capas superficiales que había aceptado del ritual y la jerarquía Teosófica, para emerger libre, anclada en un desarrollo y una experiencia espiritual propia.
Refiriéndose años más tarde a la meditación que realizaba con la jerarquía de la Sociedad, Krishnamurti señalo que "la hacia porque me habían dicho que la hiciera. Formaba parte de la creencia Teosófica, pero para mí no significaba nada. Todo eso lo hacia automáticamente".
En una convención realizada el Ommen, el 1927, comenzó a hablar en un lenguaje por completo opuesto a las enseñanzas Teosófica: "Por muchas vidas y por toda esta vida, especialmente en los últimos meses, he luchado para liberarme de mis amigos, de mis libros, de todos mis vínculos. Deben ustedes luchar por la misma libertad. En lo interno tiene que haber un constante torbellino."
Una enorme asamblea de más de tres mil personas lo oyeron hablar sobre la necesidad de abandonar todas las fuentes de autoridad, y en particular aquella que lo signaba como el Instructor de Mundo. Por el contrario, señalaba, cada cual debe vivir sólo de su propia luz interior.
"Deseo que aquellos que buscan comprenderme sean libres, que no me sigan, que no hagan de mí una jaula que se tornará en una religión, una secta. Más bien deberían librarse de todos los temores; del temor a la religión, del temor de la salvación, del temor de la espiritualidad, del temor del amor, del temor de la muerte, del temor de la vida misma..."
"...Ustedes están acostumbrados a la autoridad, o a la atmósfera de autoridad que piensan va a conducirlos a la espiritualidad. Creen y esperan que otro, por sus extraordinarios poderes –por un milagro–
podrá transportarlos a ese reino de libertad eterna que es la felicidad..."
"...Me han estado escuchando durante años sin que ningún cambio se operara en ustedes, salvo en algunos pocos. Ahora analicen lo que estoy diciendo, sean críticos para que puedan alcanzar una comprensión profunda, fundamental. Cuando buscan una autoridad que los conduzca a la espiritualidad, se obligan ustedes automáticamente a crear una organización alrededor de esa autoridad. Por la creación misma de la organización,... quedan atrapados en una jaula..."
Todo ello trajo consigo una verdadera revolución en la organización de la Sociedad Teosófica; se liquidaron los diversos fideicomisos y los fondos, las grandes propiedades y terrenos volvieron a sus donadores originales, y se estableció una pequeña oficina para emprender la publicación de sus practicas. Comenzó entonces a ser considerado un filosofo hostil a todas las creencias religiosas. Krishnamurti renuncio a la Sociedad Teosófica en 1930.
Muy poco después, el 20 de septiembre de 1933, moría Annie Besant, madre de su destino como Instructor del Mundo.
El retiro del mundo
La propiedad cerca de Santa Bárbara, California, en la localidad de Ojai, se convirtió en hogar permanente y centro de practicas. Aunque entre 1933 y 1939 viajó varias veces a la India para ofrecer ante masivos auditorios, el mundo y los medios de prensa habían perdido interés en este "Instructor del Mundo".
La Segunda Guerra Mundial lo encontró en Ojai, donde vivió durante casi ocho años en un relativo aislamiento. Como extranjero, se le prohibió ofrecer conferencias, y debía presentarse regularmente ante la policía.
No obstante, su calidad espiritual motivaba permanentemente la presencia de ilustres visitantes. Aldous Huxley, quien se había establecido en California y estaba perdiendo la vista, solía pasear con él durante largas horas. También realizaba paseos y picnics con un grupo de amigos que integraban, entre otros Greta Garbo, Charlie Chaplin y Bertrand Russell.
Rememorando su relación con Huxley y Gerald Heard, Krishnamurti diría después: "Yo era terriblemente tímido, y ellos eran tan intelectuales. Yo los escuchaba, intercalando uno o dos comentarios."
En 1945, al final de la guerra, cayó muy enfermo. Padecía dificultades urinarias, tenia fiebre alta y permanecía inconsciente durante largos periodos. Los médicos lo examinaron, pero parecían incapaces de diagnosticar su enfermedad, y no pudieron prescribirle medicina alguna. La salud le retornó luego sin razón explicable para los médicos, aunque él atribuyó a su propio ejercitamiento espiritual.
Maestro en una India independiente
El 15 de agosto de 1947, la India se declaró independiente, tras una larga lucha de carácter no violento, que había sido conducida, desde los primeros años del siglo XX, por Mahatma Gandhi. La llegada de Krishnamurti a su tierra natal, dos meses después de la independencia, no pudo haberse dado en un momento más propicio.
Muchos jóvenes, hombres y mujeres, se reunieron en torno de él en Bombay. Algunos habían participado en la lucha por la libertad, eran héroes políticos, pero estaban llenos de horror por los acontecimientos que siguieron a la división India. Uno de esos jóvenes era Achyut, quien estuvo muy cerca de Gandhi, a quien fue a visitar a fines de 1947 para decirle que por unos cuantos meses iba a dejar la política porque iba a pasar un tiempo con Krishnamurti. Gandhi se mostró muy feliz, y le confesó que tras los terribles acontecimientos ocasionados por la partición India, estaba pasando por una gran oscuridad, y que no vislumbraba ninguna luz.
Krishnamurti recibía a la gente que se acercaba a él y escuchaba sus preguntas. Su postura de negación de la autoridad espiritual o gurú como centro de conductor de la búsqueda religiosa y como intermediario entre el buscador de la verdad y la realidad misma, lanzaba toda la responsabilidad sobre el propio buscador. Solía decirles a quienes lo visitaban: "Lo real está cerca, uno no tiene que buscarlo. La verdad está en ‘lo que es’ y esa es su belleza."
No prometía tampoco éxtasis o explosiones de luz, ni visiones, ni poderes extrasensoriales para sustentar una búsqueda, sino más bien los desalentaba. Contaba que cuando era niño él tenia muchos poderes extrasensorios –la capacidad de leer el pensamiento o lo que estaba escrito en una carta sin abrir–, y que también podía materializar objetos, tener visiones, predecir el futuro e, incluso, el don de curar. Pero argumentaba que todos esos fenómenos debían observarse y desecharse a medida que iban surgiendo. Sólo el despertar de una percepción viviente; ver y escuchar lo real tal como se revelaba en los pensamientos y sentimientos que eran el verdadero contenido de la mente.
Muchas personas acudían a él en busca de curación física, pero Krishnamurti les decía: "En un tiempo practicaba curaciones; pero descubrí que es mucho más importante curar la mente, el estado interno del ser. Concentrase en la cura física puede contribuir a la popularidad, a arrastrar grandes multitudes, pero no conduce al hombre a la felicidad".
También le decía a sus seguidores que habían abrazado la causa de la independencia de la India, que la acción política y social jamás podría cambiar al mundo en sus raíces, y que el individuo mismo era quien debía transformarse radicalmente. "Los sistemas nunca podrán transformar al hombre, es el hombre que transforma siempre al sistema", decía.
Una vez un joven le preguntó qué entendía por "pensar creativo", frente a lo cual se levantó de un salto, se sentó junto a él e inclinándose hacia delante le preguntó: " ¿Quiere usted investigarlo, señor, y ver si puede experimentar el estado de pensar creativo ahora?" A partir de esta experiencia, a las conversaciones comenzó a añadir un trabajo practico transformador.
Junto a estas conversaciones con sus seguidores, Krishnamurti comenzó a ser invitado y escuchado por grandes lideres políticos.
En tanto la independencia fue liderada por Gandhi, no resulta extraño que las autoridades que asumieron el gobierno de la India independiente tuvieran gran interés por lo espiritual. Jawaharlal Nehru, como primer ministro de la India, se reunía con él para intercambiar ideas sobre el destino de su país.
Más estrecha aún fue la relación con Indira Gandhi. La profundidad espiritual de esta dirigenta política de la India queda muy bien expresada en una de sus cartas, donde pregunta: " ¿Ha llegado el mundo a un punto muerto? Más y más gente se está dando cuenta de lo que anda mal y de lo que podría hacerse. Sin embargo, la corriente nos arrastra en la dirección opuesta. Un puñado de personas tiene el poder de influir sobre la vida de millones que habitan esta tierra. Los pocos están demasiado envueltos en sí mismos y en lo que ellos consideran que son sus intereses inmediatos en términos de tiempo y lugar, y los muchos que desean ser empujados y mantenidos en la ilusión de que son libres y que conducen sus propias vidas. El mundo necesita de ese espíritu de compasión suyo, todos tendrían que mirar dentro de sí mismos y poseer el coraje de actuar en consecuencia".
Los acontecimientos políticos acercaban a Indira al año de su destino "Si de cualquier manera, ‘de cualquier manera’ ello pudiera servirle de ayuda, iré a Delhi", le escribió Krishnamurti, quien la vería por ultima vez en una visita que le hizo la noche del 13 de febrero de 1984. Pupul Jayakar, su amiga, discípula y biógrafa, cuenta que para el 3 de noviembre de 1984, Indira tenia programado almorzar en su casa con Krishnamurti y el Dalai Lama, quienes iban a ofrecer una platica pública juntos el 4 de noviembre. Pero la cena nunca se realizó. Ella fue asesinada el 31 de octubre de 1984.
"Krishnaji se sentó durante todo el día en mi sala de estar contemplando el jardín; estuvo observando los arboles y los pájaros, casi no habló y comió muy poco. A las cuatro de la tarde él había percibido la presencia de Indira, e hizo un comentario sobre la necesidad de silencio dentro de la mente para permitir que ella estuviera en paz. Yo pude ver que se sentía profundamente conmovido. Tarde en la noche siguiente, me dijo: no conserve recuerdos de Indira en la mente, eso la retiene en la tierra. Déjela irse. Su mano hizo un gesto hacia el espacio y la eternidad", testimonia Pupul Jayakar.
Final del viaje
En esa época también volvieron para Krishnamurti sus padecimientos físicos, Jayakar relata, luego de una visita que realizaran a Nehru:
"Cuando llegamos a la casa fue a su habitación, y nos pidió a Nandini y a mí que entráramos. Cerró la puerta y después nos dijo que, cualquier cosa que ocurriera, no nos asustáramos, y que de ningún modo llamáramos a un medico. Nos pidió a ambas que nos sentáramos tranquilamente y que lo vigiláramos. No tenía que haber temor. No debíamos hablarle ni reanimarlo, pero sí cerrarle la boca si se desmayaba. Bajo ninguna circunstancia debíamos dejar el cuerpo solo.
Krishnamurti parecía sufrir muchísimo. Se quejaba de un severo dolor de muelas y de un intenso dolor en la nuca, en la coronilla y en la espina dorsal.
En medio de sus padecimientos decía: "Están limpiando mi cerebro completamente, lo están vaciando". Otras veces se quejaba de un gran calor, y su cuerpo transpiraba profusamente. La intensidad del dolor variaba según el área donde se concentraba. A veces se localizaba en la cabeza, en los dientes, en la nuca o en la columna vertebral. En otras oportunidades, él gemía y se agarraba el estomago. Nada aliviaba el dolor; este venía y se iba a voluntad. Cuando el proceso operaba, el cuerpo que yacía en la cama era como una mascara; sólo parecía hallarse presente una conciencia del cuerpo. En este estado la voz era débil como la de un niño.
Súbitamente el cuerpo fue ocupado por una elevada presencia. Krishnaji se incorporo, sentándose con las piernas cruzadas y los ojos cerrados; el frágil cuerpo parecía crecer y llenar la habitación; había un silencio palpable, palpitante, y una fuerza inmensa se derramaba en el lugar y nos envolvía. En este estado, la voz tenia un gran volumen y profundidad".
A pesar de estos padecimientos, que vinculaban el dolor físico con el crecimiento espiritual, Krishnamurti no cesó nunca sus actividades de difusión de su enseñanza, ni transformó su mensaje, que postulaba el crecimiento espiritual basado en el conocimiento que emana del interior de cada ser humano y no de creencias y dogmas externos.
Si bien ya nunca más tuvo la plataforma de sus primeros tiempos a través de la Sociedad Teosófica, y muy atrás había quedado la época en que fue presentado como el nuevo mesías, había adquirido por sí mismo una celebridad e importancia de primer nivel.
En sus numerosas actividades como expositor solía recibir invitaciones oficiales de distintos países. En plena actividad, cumplió sus 90 años, viajando y dando conferencias. Pero la muerte ya estaba cerca.
En enero de 1986 dictó sus ultimas charlas en la India, y se despidió de sus discípulos. El 10 de enero quiso volver a pasear por la playa de Adyar, donde 75 años atrás había sido "descubierto" como Instructor del Mundo.
Después de todos estos rituales de despedida regreso a Ojai, y poco más de un mes después, el 17 de febrero de 1986, abrazo la muerte, afectado por un cáncer al páncreas.
Sus cenizas fueron llevadas a Delhi.
En 1980, Krishnamurti le había dicho a Pupul Jayakar que cuando dejara de hablar, su cuerpo moriría.
"El cuerpo tiene un solo propósito –le dijo–, revelar la enseñanza."